Ni un puente
Ni un puente, ni un broche, ni pegamento, ni siquiera saliva. Ni una cuarteadura de tierra definitiva, ni un desgarro, ni un desgaje, ni siquiera una uña rota. Nada puede unir ciertas distancias ni romper ciertas cercanías. En nuestros días, las lejanías de antaño adquieren un carácter moldeable, una tesitura de plastilina. Los kilómetros y el tiempo se acortan y se alargan con dinero. Las[...]




