Una mujer huye de la frialdad asexual de su esposo, médico enfermo de cientificismo, para reencontrarse con él en una mesa de disección y darle una bofetada post mortem. Éste es uno de los 16 cuentos nerviosos que entrega en 1901 el autor, quien en más de una ocasión dinamitó en sus ficciones la institución del matrimonio y mostró a sus personajes debatiéndose entre el ser y el no ser.
En este libro —no exento de censura— se suceden tramas sórdidas propias de la nota roja que su creador traza con vena de dramaturgo e hipersensibilidad decadentista. Desfilan por estas páginas la fémina virginal que resulta ser embaucadora, un enterrado vivo, cadetes desertores, un párroco tentado por la carne en plena misa, un joven matricida y más.
De Carlos Díaz Dufóo padre se ha dicho poco; Amado Nervo contó que leía a muchos filósofos siniestros. Ésta es la primera edición crítica de Cuentos nerviosos, única obra narrativa de este raro escritor modernista que dirigió la Revista Azul; un veracruzano cosmopolita que, según Federico Gamboa, estaba orgulloso de ser descendiente de mozárabes en línea recta.